No he encontrado mejor manera de
empezar el año que esta. Preparándome para el siguiente. Bueno,
perdona mis modales, antes de nada feliz año. Que el próximo sea
mejor que este y bla bla bla. Vale, una vez aguantadas las decenas de
fotos de conocidos con gorritos brillantes, gafas de colores
chillones y caras de haberse bebido parte del Ebro, podemos dar paso
al nuevo año. Como iba diciendo, el próximo año no te pillará
desprevenido, no. Te traigo la guía definitiva para ti, para que el
año que viene seas un buen progre. Como mandan los cánones. No, no,
espera. Ya me darás las gracias luego...
Primero. Para ser un buen progre no
puedes celebrar la Navidad. Lo siento. A partir de ahora celebrarás
el solsticio de invierno, es decir, el 21 de diciembre. Así evitarás
por un lado, celebrar un día cuya conmemoración se basa en un
motivo puramente religioso y por otro, no molestarás a nadie. A
nadie me refiero a otras religiones. Aunque para que te sientas mejor
por haber celebrado durante todos estos años tan cristiana fiesta,
te diré una cosa: El Corán reconoce a Jesús como un profeta de
Dios. Puedes respirar tranquilo.
Pese a tener a un diputado en Cataluña
con toda la pinta de pesebrista como el señor Joan Garriga, olvídate
de él. Del pesebre digo, no del diputado.