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jueves, 22 de septiembre de 2016

Ya verás cuando te nazca...

A estas alturas creo que no es ningún secreto (para aquel que me conoce, claro está), que voy a ser padre. Absténgase todo aquel que vaya hacer cualquier frase hecha, predefinida y más que típica como: "ahora comerás huevos" (desconociendo por completo el origen de tal expresión), "se te acaba lo bueno", "ya verás ahora"... y un sinfín de expresiones a cual más original.

Y de eso voy a hablar hoy.

lunes, 5 de septiembre de 2016

No puedes

Vamos a ser claros. El que te dice eso no te quiere ningún bien. Ojo, si te está diciendo "no puedes" a tu total convencimiento de tener en tu haber poderes voladores, justo cuando estás a punto de saltar de un quinto piso... ese sí te quiere bien. Pero es el menor de los casos, estoy convencido de ello.

Seguro que si hechas la vista atrás y desempolvas los recuerdos, te viene a la cabeza. No puedes. No hagas eso porque no vas a hacerlo bien. Esto no es para ti. Tu no vales para eso. Y un largo etcétera.

Es curioso como te pueden marcar una serie de circunstancias de crío. Aquello que creíste o te hicieron creer, luego se queda como algo enquistado. Me explico. Y con tu permiso lo voy a hacer con una fábula que me encanta. Intentaré ser breve:

lunes, 20 de junio de 2016

Mi heroína

Todos de pequeño hemos tenido algún superhéroe. Incluso más de uno. Era aquel personaje que ya fuera porque te caía simpático, ya porque querías ser como él, le teníamos un aprecio especial o incluso lo idolatrábamos. La cosa cambia cuando ese superhéroe lo tienes de adulto. Y más aún cuando no es fruto de tu imaginación o de haber devorado sus aventuras en un cómic. Es de carne y hueso. Y tengo una.

Pues si, mi heroína. Es una con poderes fuera de lo común. No va ataviada con traje de lycra con colores chillones, ni porta una de esas capas que más que otorgar beneficios de algún tipo, visten bastante, todo sea dicho.

No vuela. Lo siento. No corre a la velocidad de la luz, ni congela a su antojo aquello que toca. No tiene poderes por algún experimento radioactivo o sale por la noche en busca de villanos por aquello de hacer el bien.

Mi heroína es fuerte.

martes, 8 de marzo de 2016

Un privilegiado

Esta es la carta (real, que no os quepa duda), que escribió un policía de los mossos d'esquadra al resto de sus compañeros.
La escribió como despedida al dejar su comisaria y cambiar de destino. Ahí va:


Soy un privilegiado.


He estado en medio de disturbios rodeado de extranjeros borrachos.

He notado el odio y el desprecio desmesurado.

Me han tirado botellas desde los balcones de los hoteles y me han insultado en varios idiomas.

He sentido nervios al esperar el regreso, dentro de su casa, a un maltratador que acababa de pegar una paliza a su mujer.

lunes, 25 de enero de 2016

¿Qué ha pasado?

¿Qué ha pasado?

Todos aquellos que han visto como se ponía fin a su relación, lo piensan en algún momento. ¿Qué nos ha pasado? sería la pregunta correcta.

¿Qué ha pasado? Como si hecharle la culpa a algo externo fuera más fácil de entender. Como si hubiera algo, alguien, o un cúmulo de ambos, que ha provocado el desvanecimiento de los sueños, que un día, se prometieron cumplir.

¿Qué ha pasado? No. ¿Qué nos ha pasado? Hablemos con propiedad. Ese incontrolable "don" de buscar excusas y esa cobardía de no afrontar los errores. Si. Me he equivocado. En esto y aquello, por esta razón o por aquella otra. 

Resulta digno de mención la vertiginosa velocidad que llega a tomar el fundido, el apagado, la desaparición de sentimientos entre dos personas que se juraron amor eterno. ¿Qué ha pasado?

lunes, 18 de enero de 2016

Te acompaño en el sentimiento

Te acompaño en el sentimiento. Nunca me he sentido alguien mentiroso, es más, tiendo a decir la verdad compulsivamente y condeno toda forma de mentira, incluso la omisión de la verdad.
Pero me he sentido el más grande de los mentirosos diciendo eso. Te acompaño en el sentimiento. No, no era verdad. Y no porque no sintiera la perdida de ese familiar a quien se lo decía. O no porque me diera igual que a ese amigo, al que había dejado su mujer de toda la vida, estuviera desolado.

El tema es que no podía ponerme en su lugar. La falta de empatía suele brillar por su ausencia en mi carácter. Pero cuando ves a alguien que aprecias o incluso quieres, (en cualquiera de las variantes que tiene ese verbo) pasándolo mal sentimentalmente... no te gusta. Quieres hacer algo para que esté mejor. Y lo gracioso del asunto es que, dada la imposibilidad e impotencia que se siente en ese momento: mentimos.

jueves, 14 de enero de 2016

Hola

Hola. La verdad es que no tenía muy claro como se presenta uno en un sitio como éste. Pero un “hola” me parece sin duda, pese a su falta de originalidad, la forma más idónea. Llámame clásico, seguramente tienes toda la razón.

No pretendo que esto, dile blog, dile mi espacio o dile el tuyo, sea una obligación. Creo que desde el momento en el que te “obligas” a escribir, hay algo que está fallando. Y si, lo podemos extrapolar a todo lo demás. Cuando te obligas a ir a trabajar es que no disfrutas con tu trabajo. Cuando te obligas a ir con tu hijo al parque, cuando te obligas a visitar a tus padres o abuelos, etc. Sabes de que estoy hablando. Así que no. Esto no va a ser una obligación.

No voy a escribir con una periodicidad previsible, quizás escribo una vez al día, quizás una a la semana o dos al mes. Pero algo si puedo decir: cuando escriba lo haré con ganas y como ya he dicho, queriendo hacerlo.

Debo decir que este sitio va a ser testigo de diferentes tipos de escritos. Bueno, perdona, este sitio y tú, que te tomas tu tiempo en leerme.